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Trabajo infantil



 




El trabajo infantil llega a muchos rincones del mundo, y a menudo se produce en diversos sectores que pueden tener repercusiones educativas, sanitarias y psicológicas perjudiciales para el bienestar de los niños. Hay varios factores que impulsan el trabajo infantil, como la pobreza, los conflictos armados, las leyes y reglamentos inadecuados, la desigualdad social, la discriminación y las tradiciones culturales arraigadas, por nombrar algunos.


El trabajo infantil: la definición
La Organización Internacional del Trabajo (ILO por sus siglas en inglés y OIT por sus siglas en español) define el trabajo infantil como «el trabajo que es mental, física, social o moralmente peligroso y perjudicial para los niños; y/o que interfiere con su escolarización al: privarles de la oportunidad de asistir a la escuela; forzarles a abandonar la escuela prematuramente; o exigirles que intenten combinar la asistencia a la escuela con un trabajo excesivamente largo y pesado» (ILO, s.f.).

No todas las formas de trabajo realizadas por niños se consideran trabajo infantil. Esto varía de un país a otro y depende de la edad del niño, el tipo de trabajo realizado, la cantidad de horas de trabajo, las condiciones en las que trabajan y si interfiere con su escolarización. Hay actividades a las que pueden dedicarse los niños -como ayudar a su familia en la casa, o colaborar en un negocio familiar para ganar una paga durante las vacaciones escolares– que pueden ser positivas para su desarrollo y proporcionar a los niños habilidades y experiencias con el fin de prepararlos para la vida adulta (ILO).

Definición de las peores formas de trabajo infantil
Según el artículo 3 del Convenio nº 182 de la OIT, las peores formas de trabajo infantil se definen como (ILO, 1999):

todas las formas de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la venta y la trata de niños, la servidumbre por deudas y la condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento forzoso u obligatorio de niños para utilizarlos en conflictos armados;
la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la producción de pornografía o actuaciones pornográficas;
la utilización, el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de estupefacientes, tal como se definen en los tratados internacionales pertinentes, y
el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
Las peores formas de trabajo infantil son (ILO):

La trata infantil
La explotación sexual infantil (que incluye la pornografía y la prostitución)
El tráfico de estupefacientes
La servidumbre por deudas (también denominado el trabajo forzoso u el trabajo en condiciones de servidumbre)
La esclavitud
El trabajo forzoso
Mendicidad infantil organizada
Definición del trabajo infantil peligroso
El trabajo infantil peligroso se define en el artículo 3(d) del Convenio nº 182 de la OIT como «el trabajo que, por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, es probable que dañe la salud, la seguridad o la moralidad de los niños» (ILO). El trabajo infantil se considera peligroso cuando un niño trabaja en un entorno insalubre o peligroso en el que corre el riesgo de enfermar, de sufrir lesiones psicológicas y físicas y, en algunos casos, de morir (ILO).

El trabajo infantil peligroso constituye la categoría más importante de las peores formas de trabajo infantil; se calcula que aproximadamente 73 millones de niños trabajan en entornos peligrosos que incluyen la minería, la agricultura, la industria manufacturera y el sector de la construcción, incluido el trabajo realizado en bares, clubes nocturnos, restaurantes, mercados y servicios domésticos. Las condiciones de trabajo peligrosas pueden causar enfermedades de por vida que pueden no desarrollarse hasta más tarde en la edad adulta (ILO).

Definición del trabajo infantil forzado
Según el derecho internacional, el trabajo forzoso se define como «todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente«(Thevenon & Edmonds, 2019).


Esto puede adoptar dos formas: (1) los niños son obligados a trabajar por sus padres/cuidadores y sus padres son conscientes de sus condiciones de trabajo; (2) los niños son obligados a trabajar como resultado de la trata, la coacción o la contratación engañosa. En relación con esta última categoría, estos niños pueden haber emigrado solos o haber sido víctimas de la trata infantil, por lo que sus padres desconocen sus condiciones de trabajo (Thevenon y Edmond, 2019).

Se distinguen tres categorías principales de trabajo forzoso (Thevenon & Edmonds, 2019):

Explotación: que incluye la esclavitud, las prácticas similares a la esclavitud, el trabajo doméstico forzado y el trabajo en condiciones de servidumbre.
Explotación sexual comercial infantil
Trabajo forzoso impuesto por las autoridades estatales
Estimaciones mundiales del trabajo infantil
Las últimas estimaciones mundiales, según la OIT, indican que a principios de 2020 160 millones de niños – 97 millones de niños y 63 millones de niñas se encontraban en situación de trabajo infantil en todo el mundo. De los 160 millones de niños, 79 millones realizan trabajos peligrosos (ILO, 2020).

Según un informe de la OIT de 2019, aproximadamente 9 de cada 10 niños que viven en África, Asia y el Pacífico están en situación de trabajo infantil. África es el continente que ocupa el primer lugar, donde 1 de cada 5 niños se encuentran en situación de trabajo infantil (Thevenon & Edmonds, 2019).

A nivel mundial, los avances en materia de trabajo infantil siguen siendo desiguales. En África, 72 millones de niños se encuentran en situación de trabajo infantil y 62 millones en Asia y el Pacífico. El 70% de los niños que están involucrados en el trabajo infantil a nivel mundial trabajan en el sector agrícola, predominantemente en el pastoreo de ganado y en la agricultura de subsistencia y comercial (ILO, 2021).

Factores influyentes en trabajo infantil
A pesar de las leyes y normas que protegen a los niños del trabajo infantil, éste sigue existiendo. En todo el mundo, hay numerosas razones por las que los niños se ven empujados a trabajar, siendo la pobreza la mayor fuerza motriz. Las principales causas del trabajo infantil son:

1. Pobreza y desempleo
Los niños necesitan mantener a sus familias y su supervivencia depende de que trabajen. Esta vulnerabilidad es aprovechada por las bandas criminales o los traficantes.

2. Sistemas educativos nacionales inadecuados o débiles
Los sistemas educativos nacionales inadecuados o débiles desempeñan un papel importante en el trabajo infantil. Las comunidades que tienen instalaciones educativas inadecuadas, incluida la falta de profesores y recursos, crean un entorno inestable en el que los niños no tienen acceso a la educación, lo que a su vez les empuja hacia el trabajo infantil. Algunas familias no pueden costear los gastos de escolaridad, lo que las empuja hacia el trabajo infantil como un uso más lucrativo del tiempo de los niños. Algunas culturas dan menos importancia a que las niñas vayan a la escuela y prefieren que estén preparadas para realizar las tareas del hogar (ILO).

3. Tradiciones y actitudes culturales arraigadas en torno al trabajo infantil
Diversas normas y tradiciones culturales de todo el mundo fomentan tácitamente el trabajo infantil al promover la importancia del trabajo para el desarrollo del niño. Por ejemplo, algunas culturas creen que trabajar es importante para el desarrollo del carácter y de las habilidades, independientemente de los efectos que esto pueda tener en la realización de los derechos del niño. Se espera que los niños sigan los pasos de sus padres y aprendan un determinado oficio para mantener a sus familias.

Otras tradiciones animan a los niños a trabajar para pagar las deudas contraídas en ocasiones sociales y eventos religiosos. Estas manifestaciones generalizadas y variadas del trabajo en condiciones de servidumbre se aprovechan de la posición vulnerable de los niños dentro de sociedades más amplias y de las expectativas culturales. De este modo, los niños suelen ser considerados como apoyo a la familia, en lugar de dependientes.

4. Violación de las leyes y reglamentos vigentes sobre el trabajo infantil
5. Aplicación inadecuada de las leyes y reglamentos
6. Disturbios civiles o políticos o catástrofes naturales
Trabajo infantil en diferentes sectores
El trabajo infantil está presente en varios sectores, entre ellos:

1. Sector Agrícola

Las actitudes tradicionales de la sociedad hacia la participación de los niños en la agricultura, la falta de tecnología agrícola, los elevados costes del trabajo de los adultos y la pobreza son algunos de los principales factores que impulsan el trabajo infantil en el sector agrícola. Este sector es uno de los más peligrosos para los niños en términos de enfermedades profesionales, accidentes no mortales y muertes relacionadas con el trabajo (ILO). No toda la participación infantil en la actividad agrícola se considera trabajo infantil.

Las tareas de bajo riesgo, adecuadas a la edad y que no interfieren con el tiempo del niño (educación u ocio) no cumplen los requisitos mínimos para el trabajo infantil. Estas actividades no deben ser peligrosas y, a menudo, pueden beneficiar a las familias y a las comunidades al proporcionar a los niños habilidades sociales y técnicas vitales, así como al mejorar la seguridad alimentaria local (ILO).

Los subsectores que existen dentro de la industria agrícola son (ILO):

Pesca
Producción ganadera
Agricultura
Silvicultura
2. El trabajo doméstico también denominado trabajo del hogar
El trabajo doméstico puede definirse como los casos en los que un niño menor de 18 años trabaja en el hogar de su empleador para realizar las tareas domésticas. Mientras que la norma cultural es que las niñas trabajen dentro de la casa, los niños suelen trabajar fuera de ella (por ejemplo, cuidando el ganado o la jardinería). Los trabajadores domésticos infantiles a veces viven en la casa de sus empleadores y pueden o no recibir una remuneración por su trabajo (Thevenon & Edmonds, 2019).

3. Trabajo en fábricas, principalmente en el sector textil y de la confección
En países como Zimbabue, Indonesia, India, Argentina, Brasil y Malawi el trabajo infantil en las fábricas es frecuente en la industria del tabaco (World Vision). El trabajo infantil en las fábricas suele estar relacionado más comúnmente con la industria de la confección y es especialmente frecuente en países asiáticos como Camboya y Bangladesh. El auge de la moda rápida ha empujado a las empresas a buscar fuentes de trabajo más baratas, los niños. Los niños trabajan en todas las etapas de la cadena de producción, desde la recogida del algodón, la cosecha, el hilado y el trabajo en las fábricas. Esto es frecuente en países como Egipto, Pakistán, China, Tailandia, India, Bangladesh y Uzbekistán (Moulds).

4. Industria y fabricación (que incluye el trabajo en minas, canteras y construcción)
El trabajo infantil en minas y canteras es frecuente en países como Malí, Burkina Faso, Ghana, Níger, República Democrática del Congo, Nigeria, Sierra Leona, Liberia, Zambia y Zimbabue (Child Labour Platform & ILO, 2019).

Los subsectores que existen dentro de la industria minera son (ILO):

La minería del oro
La minería de la sal
Canteras de piedra
Minería artesanal
Efectos del trabajo infantil
El trabajo infantil puede tener una serie de efectos sobre la salud mental y física del niño que a menudo se prolongan hasta la edad adulta; estos varían e incluyen problemas de salud a largo plazo debidos a abusos, lesiones, desnutrición, agotamiento, daños psicológicos o exposición a sustancias químicas, entre otros. Los efectos mentales y físicos varían en función del sector en el que trabajan los niños (Dubay, 2021).

En la agricultura, los niños suelen estar expuestos a trabajar con fertilizantes y pesticidas tóxicos peligrosos, así como con herramientas o cuchillas pesadas y peligrosas (Dubay, 2021).
En el trabajo doméstico, los niños corren el riesgo de ser maltratados por sus empleadores, de trabajar demasiadas horas o de ser aislados de sus amigos y familiares (Dubay, 2021).
En la construcción, los niños corren el riesgo de sufrir lesiones por trabajar con cargas peligrosas y pesadas y carecen de equipos de protección personal adecuados (Dubay, 2021).
En la minería, los niños están expuestos a trabajar con explosivos, productos químicos venenosos y se enfrentan al riesgo de ser colocados en entornos peligrosos como las minas, que son regularmente el origen de derrumbes que pueden provocar lesiones graves o la muerte (Dubay, 2021).
En la industria manufacturera, los niños están expuestos a tóxicos insalubres, a productos químicos peligrosos y a normas de salud y seguridad laboral deficientes (Dubay, 2021).
Trabajo infantil y desigualdad de género

La participación de los niños en el trabajo infantil es mucho más alta que la de las niñas, con aproximadamente un 11,2% de niños en el trabajo infantil frente a un 7,8% de niñas. Según el último informe ILO-UNICEF 2020 sobre el trabajo infantil, se estima que 89,3 millones de niños/as de entre 5 y 11 años se encuentran en situación de trabajo infantil, 35,6 millones pertenecen al grupo de edad de entre 12 y 14 años y 35 millones pertenecen al grupo de edad de entre 15 y 17 años (ILO, 2020).

Esta brecha de género aumenta con la edad, ya que las niñas son más propensas a participar en el trabajo infantil doméstico no remunerado y no declarado. En países como el Congo, Yemen, Nepal, Perú, Mozambique, Chad y Somalia hay más niñas involucradas en el trabajo infantil que niños (Thevenon & Edmonds, 2019).

Cabe señalar que las estadísticas que estiman la prevalencia del trabajo infantil de niñas y niños en todo el mundo están sujetas a algunas limitaciones. En primer lugar, las fuentes de datos fiables sobre la participación de los niños en el trabajo son limitadas. Además, la definición en la que suelen basarse estas estimaciones no incluye el trabajo en los hogares de los niños, a pesar de que las niñas soportan una carga desproporcionada de trabajo doméstico en muchas sociedades.

Una investigación reciente de la OIT (ILO por sus siglas en inglés y OIT por sus siglas en español), que intenta incluir esta parte del trabajo infantil que se ha pasado por alto, afirma que la participación en las tareas domésticas durante más de 21 horas a la semana se considera como trabajo infantil. Una vez que se tiene en cuenta este hecho, la brecha global de género en la prevalencia del trabajo infantil se reduce casi a la mitad (ILO).

Trabajo infantil en entornos urbanos y rurales
El trabajo infantil es más frecuente en las zonas rurales. Según un estudio de la OIT en 2020, 122,7 millones de niños en zonas rurales y 37,3 millones de niños en zonas urbanas se encuentran en situación de trabajo infantil (ILO, 2020). El tipo más común de trabajo infantil ocurre en familias, y representa el 72% de todo el trabajo infantil. El trabajo infantil que ocurre en familias suele considerarse peligroso, ya que 1 de cada 4 niños de entre 5 y 11 años realiza un trabajo que puede ser perjudicial para su salud (ILO, 2020).

Trabajo infantil y educación
La pobreza, que es el principal motor del trabajo infantil, empuja a los niños a trabajar, lo que les obliga a abandonar la escuela antes de tiempo. A nivel mundial, un tercio de los niños que se encuentran en situación de trabajo infantil están excluidos de la escuela y existe una fuerte correlación entre la participación de niños en trabajos peligrosos y la baja asistencia a la escuela (ILO, 2020)

Hay varias razones por las que el trabajo infantil afecta a la educación de los niños. Por ejemplo, el trabajo puede ser muy exigente, no pueden acceder a la educación o a la escolarización gratuita, no existe una alternativa o sus familias les empujan a trabajar, ya que en ciertas culturas las percepciones familiares en torno al trabajo y la obtención de dinero son más importantes que la educación (ILO, 2020).

A nivel mundial, en 2020 el porcentaje de niños de entre 5 y 14 años que no asisten a la escuela es de: 15,5% en América Latina y el Caribe, 28,1% en África del Norte y Asia Occidental, 28,1% en África Subsahariana, 35,3% en Asia Central y Meridional y 37,2% en Asia Oriental y Sudoriental (ILO, 2020).

Trabajo infantil y migración
La migración infantil, a menudo acompañada por miembros de la familia, puede generar nuevas vulnerabilidades en materia de trabajo infantil. Uno de los motores más comunes de la migración infantil es la disponibilidad de oportunidades de empleo estacional en la agricultura y en los hornos de ladrillos para los padres. Lamentablemente, los niños suelen acompañar a sus padres para apoyar su trabajo y aumentar los ingresos del hogar, ya que, para muchas familias de trabajadores migrantes, este rendimiento adicional es esencial (van de Glind, 2010).

Trabajo infantil y COVID-19
En las dos últimas décadas, se han producido mejoras significativas en la lucha para acabar con el trabajo infantil. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha amenazado con socavar estos avances y podría revertir muchos años de progreso para erradicar el trabajo infantil. Antes de la pandemia, el número de niños afectados había aumentado en 8,9 millones en sólo cuatro años. Este incremento se atribuye al aumento de los niveles de pobreza en el mundo y se prevé que continúe hasta 2022 (ILO, 2020).

Debido al aumento del desempleo desde la pandemia, las familias son más propensas a empujar a sus hijos al trabajo infantil como mecanismo de supervivencia. Esto se ve agravado por el cierre de las escuelas, que deja a los niños en situación de vulnerabilidad y en mayor riesgo de que los niños caigan en el trabajo infantil. Las organizaciones no gubernamentales que trabajan en la región africana han señalado que el cierre de escuelas ha empujado a los niños a trabajar, ya que se espera que ayuden a cuidar de sus familias (ILO, 2020).

Eliminar y prevenir el trabajo infantil
En 2019, la Organización Internacional del Trabajo (ILO por sus siglas en inglés y OIT por sus siglas en español), en colaboración con la Alianza 8.7, declaró 2021 como el Año Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil. El objetivo de 2021 es instar a los gobiernos a que promuevan acciones legislativas y prácticas para la erradicación del trabajo infantil y para alcanzar la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ILO, 2021).

Aunque se ha avanzado a nivel mundial en la reducción del trabajo infantil, el ambicioso objetivo de eliminar esta práctica para el 2025 sigue sin cumplirse. La respuesta a este persistente desafío debe ser unificada, interseccional y respaldada por una legislación procesable. En particular, los requisitos de edad mínima para trabajar y su aplicación son un componente fundamental de las respuestas al trabajo infantil.

Más allá de los marcos legales y reglamentarios, los gobiernos y la sociedad civil deben trabajar para diseñar y aplicar políticas que proporcionen a las familias y a los niños medios de vida alternativos, alejándolos de las trampas del trabajo infantil. Estas iniciativas deben garantizar que los niños estén en el centro de todos los procesos de toma de decisiones, y que cualquier intervención útil sea accesible para los propios niños (Thevenon y Edmonds, 2019).


Para intensificar la lucha contra el trabajo infantil, es necesario intensificar la investigación y las campañas de concienciación pública. Los gobiernos de todo el mundo deben reconocer la magnitud de este reto, su evolución y las formas en que las familias y los niños se ven perjudicados por su presencia (Thevenon & Edmonds, 2019). En resumen, los gobiernos deben trabajar para garantizar (Thevenon & Edmonds, 2019):

La existencia de una legislación sobre la edad mínima de admisión al trabajo y su aplicación
El desarrollo de herramientas y mecanismos para controlar el trabajo infantil
Campañas funcionales de sensibilización de la población
Apoyo a las iniciativas comunitarias
Mayor protección para los niños y familias vulnerables
Educación asequible, justa, de calidad y accesible para todos
La promoción de normas culturales y sociales positivas contra el trabajo infantil
Documentos clave e instrumentos jurídicos internacionales
Existen varios instrumentos jurídicos internacionales que reconocen y responden al trabajo infantil. En particular:

Convención la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño
Carta africana sobre los derechos y el bienestar del niño
Convenio nº 138 de la OIT (sobre la edad mínima de admisión al trabajo) (1973) Recomendación nº 146
Convenio nº 182 de la OIT (sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación) (1999) Recomendación nº 190
Convenio nº 189 de la OIT (sobre trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos) (2011) Recomendación nº 201
Protocolo facultativo de la Asamblea General de las Naciones Unidas relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía (2000)
Protocolo facultativo de la Asamblea General de las Naciones Unidas relativo a la participación de niños en los conflictos armados (2000)
Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, “Un mundo apropiado para los Niños” A/RES/S-27/2
Escrito por Vanessa Cezarita Cordeiro

Traducido por Lorraine Valarino

Revisado por Ivana Kaćunko

Última actualización el 31 de agosto de 2021

 

 


Autor: Rodolfo Cerminara
Visitas: 7
   
   
 

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